¿Sabes mamá? Cada día escribo, escribo pero lo guardo para mí… y por fin siento que es un buen día para compartir la emoción contigo (y también contigo de nuevo). Es tu cumpleaños, y la distancia entre las dos hoy se hace un poco más pequeña, lo sé porque mi corazón late más fuerte. Si hoy pudiera estar un poco más cerca de ti…
Te diría que yo cuando era más joven no sabía escribir (ni imaginar) todo lo que nos has enseñado a Ange y a mi, pero ahora a cada paso descubro un recuerdo que huele a tu fuerza, evoco una sonrisa que no se rinde ante el dolor, siento una mano que al tacto habla de comprensión y saber escuchar, dibujo una palabra que derrocha intuición, pasión por la vida. Cada una de estas memorias vivas emana de tu sangre, escucho al silencio, que me sugiere una y otra vez viajes hacia el interior (al tuyo y al mío), donde nace la belleza, donde la emoción es una diosa que no tiene miedo a guiarme.
No te escondería que a diario intento enfrentarme a mis flaquezas, eso sí mami, ya conoces mi relación con la lentitud, me cuesta tanto ir hacia adelante a veces, que en ocasiones las descubro, incluso las entiendo, pero luego me siento a reflexionar sobre qué hacer con ellas, si echarlas lejos o esperar a que se transformen en algo un poco más bonito dentro de mi. No sé porqué pero presiento que tú me ayudarías a comprender que cada una de ellas me define, no se esfuman porque no tiene que hacerlo, inevitablemente crecer es convivir con tus flaquezas.
Si hoy pudiera estar un poco más cerca…
Te haría fotos a través de mis ojos, los del alma, los de las yemas de los dedos y los que lloran a veces para que el cuerpo no se marchite, y así podrías verte a través de ellos, te verías sabia, feliz, generosa, completa, humana, tremendamente humana…
Te bailaría todo lo que bailo continuamente, en mi imaginación, en el mar, en cualquier bar (porque lo importante es la compañía), así sentirías que tu espíritu de diversión y alegría se ha quedado también a vivir en mi y en Ange.
Si hoy pudiera estar un poco más cerca…
Pasearíamos junto con Falo, Ange, familia, amigos y amigas por playas libres y
sin documentos, por campos infinitos de flores (flores de las que te gritan que te acerques y luego te hacen cosquillas en la piel). A tu lado también caminarían siluetas, alguien soñó una mañana que le recordaban a tus compañeras de viaje y tu esencia. Siluetas soñadas que tenían forma de integridad, tolerancia, aguante, amor… jardinera que siembra allí donde tiene que crecer vida.
Te abriría mi corazón para que tú intuición le echara una ojeada, porque últimamente yo lo siento especialmente libre, sereno, entusiasta porque las cicatrices le recuerdan que si una vez amó, quizá pueda volver a hacerlo en el futuro. Yo pienso en ti y siento que hay que atreverse a abrir los brazos y volar cuando llega el amor, si no ¿para qué cogemos aire y respiramos, más allá de un instante?
Y si pudiera estar más cerca te abrazaría, dicen que la fragilidad cuando se declara se convierte en fortaleza, y eso pienso yo cuando te abrazo, que tu aire frágil simboliza una raíz fuerte, llena de armonía y vida dentro de ti.
Y te susurraría todos mis sueños, inquietudes, mis pasiones, ¡cuántas! A veces pienso que son demasiadas, pero luego entiendo la grandeza de tener tantas, y sentirme TAN viva!!!
Y si pudiera regalarte algo quizá sería yo envuelta en palabras… hoy vuelvo a recordar que, tal y como tú me regalaste, me mostraste,
ser feliz no es un derecho solamente, también es, de muchas maneras, una obligación contraída con la vida.
Feliz cumpleaños mamá.